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Micro-USB: ¿Qué es y para qué se usa actualmente?

Conoce al más pequeño de los conectores universales

Muchos conocen la conexión Micro-USB pero otros no tanto, por este motivo hemos preparado este rápido tutorial. Y es que salvo que no hayas tenido relación alguna con el universo de la computación y vivas ajeno a cómo se mueve el mundo hoy día, es muy probable que en algún momento hayas tenido que conectar un dispositivo a tu equipo para algún cometido y, de igual manera, es muy probable que dicha conexión se haya establecido a través de un puerto USB.

Un poco de historia

USB son las siglas de “Bus Universal en Serie” (Universal Serial Bus en inglés), una interfaz de conexión creada en los años noventa con el objetivo de asentar un estándar universal para las conexiones entre equipos, periféricos y otros dispositivos.

Un objetivo que cumplió con creces ya que, sin duda alguna, es el puerto más extendido en la actualidad, encontrándose en todo tipo de aparatos electrónicos.

Si bien fue creado para triunfar desde un primer momento, su uso extensivo estuvo condicionado por los dispositivos que iban apareciendo en escena que le daban soporte, así como la proliferación de adaptadores para los conectores a los que acabaría sustituyendo.

A inicios de los 2000 el conector fue ganando fuerza y comenzó a utilizarse como el estándar que conocemos hoy día, siendo uno de los más extendidos el formato Micro-USB. Hoy escribiremos sobre él y sus aplicaciones.

¿Por qué apareció el Micro-USB?

Aunque cuando pensamos en USB muchos usuarios piensan de forma directa en el clásico conector rectangular, la realidad es que (como muchos ya sabéis) existen diversos tipos de USB, la mayoría de ellos pueden englobarse dentro de dos grandes grupos, separados en dos factores de forma diferentes.

Ambos formatos contienen el mismo número de pines y pueden servir los mismos cometidos, por lo que las diferencias son meramente formales. Hablamos del USB Tipo A (USB-A) y el USB Tipo B (USB-B), las dos grandes familias que envuelven el USB.

Imagen: wikimedia commons

Estas familias responden a la necesidad de adaptarse a diferentes tipos de dispositivos. Conforme fueron aumentando el número y los tipos de dispositivos que hacían uso del conector, adaptar el mismo se convirtió en una necesidad fehaciente. Ahí es donde entran en juego las versiones de tamaño reducido de USB-A y USB-B, concretamente: los Mini-USB y Micro-USB. Los protagonistas de este artículo.

Los usos del formato Mini/Micro-USB

Un conector Mini-USB. De uso muy extendido en cámaras digitales durante su lanzamiento. Actualmente sustituido por el Micro-USB.

Ambos se desarrollaron bajo el amparo de USB 2.0, la primera gran actualización del formato; y estaban pensados para dispositivos de menor tamaño que un ordenador convencional de escritorio, como cámaras digitales o los típicos reproductores mp3 que asomaban durante los primeros años del nuevo milenio. Ambos se lanzaron tanto en formato A como B, aunque este último fue el mas extendido por su mayor durabilidad.

Comenzando por el más anciano, el primero en aparecer fue el Mini-USB (2005). Fácilmente reconocible por su forma casi trapezoide, este conector tenía menos potencia que su hermano mayor, pero su gran resistencia y su formato reducido lo hicieron la opción de preferencia para los dispositivos de Sony (Cámaras, controladores, reproductores…) y BlackBerry; lo que favoreció enormemente su popularidad.

Dos años más tarde entraría en juego el Micro-USB (2007). Una versión mejorada del Mini-USB que contaba con interesantes características que acabarían por desplazar a la anterior revisión del conector. Una de las fortalezas del Mini-USB reside en la aparición de conexiones Micro-AB que permitían colocar y usar ambos tipos de conexión sin mayor distinción, haciéndolo mucho más versátil. Además, contaba con mayores tasas de transferencia (480 Mbps en su salida) y con importantes mejoras en durabilidad y facilidad de uso.

Ascenso y caída del formato

Esto lo hizo el conector de-facto para todos los dispositivos que antes se beneficiaban del Mini-USB y la existencia del perfil 3.0 lo hizo despuntar en otros dispositivos, como los discos duros externos. Para mayor éxito, también sería la conexión por defecto de unos dispositivos que comenzarían a despuntar poco después: los Smartphones de Android. Todo ello hizo de este formato el más extendido dentro de la familia USB durante casi una década.

El USB-C es el formato llamado a suceder a todas las versiones anteriores del conector universal. Imagen: Niridya – Trabajo propio, basado en: USB Type-C.

Hoy por hoy ha aparecido un nuevo tipo de conector: el tipo C (USB-C), que promete desplazar al hasta ahora imbatible mini-conector, comenzando por el que había sido su reino más absoluto: los teléfonos inteligentes. Este nuevo USB-C cuenta con importantes mejoras con respecto a su antecesor y ya es de por sí de un tamaño muy reducido, por lo que es más que probable (por como podemos ver en los dispositivos actuales) que el Micro-USB tenga los días contados.

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Con esto terminamos nuestro tutorial sobre la conexión Micro-USB. Sin lugar a dudas, uno de los conectores sobrevivientes en dispositivos móviles de gama baja y otros gagdets. Aunque tenderá a desaparecer por la conexión USB Type C.

Fuente
USB ORGAirsound

Manuel Buzón

Fan absoluto de todo lo que consista en pasar páginas, mirar pantallas o pulsar botones. Mi interés por trastear con cacharros no tiene cura, pero escribir me sirve de terapia.
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