Tras meses de críticas crecientes sobre el rendimiento y la estabilidad de Windows 11, Microsoft publicó el 20 de marzo un plan detallado bajo el título Nuestro compromiso con la calidad de Windows, en el que detalla las áreas concretas que tiene previsto mejorar a lo largo de 2026. El documento marca un cambio de tono respecto a anuncios anteriores: en lugar de prometer nuevas funciones, la compañía se centra en arreglar lo que ya existe.
Uno de los puntos más esperados es la reducción del consumo de memoria en reposo. En equipos con 8 GB de RAM, Windows 11 llega a ocupar cerca de 6 GB en estado de inactividad, lo que deja un margen muy estrecho para aplicaciones. Microsoft ha prometido reducir la huella base de memoria del sistema operativo, aunque no ha detallado el mecanismo técnico concreto que utilizará para lograrlo.
Otro cambio relevante afecta a la interfaz. Microsoft está migrando componentes clave del sistema a WinUI 3, su marco nativo moderno para aplicaciones de escritorio. El menú Inicio, que actualmente utiliza componentes basados en React, pasará a este nuevo marco, lo que debería eliminar la latencia perceptible que muchos usuarios detectan entre la pulsación de una tecla y la respuesta visual del sistema.
Explorador de archivos, el buscador y los controladores, también en el punto de mira
El Explorador de archivos recibirá mejoras en los tiempos de apertura, la navegación y los menús contextuales, además de operaciones de copia y movimiento de archivos más rápidas y estables. La búsqueda del sistema, señalada habitualmente como uno de los puntos débiles de Windows 11, también se revisará en el menú Inicio, la barra de tareas, el propio Explorador y la configuración, con el objetivo de ofrecer resultados más precisos y mejor diferenciados de las búsquedas web.
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En cuanto a estabilidad, Microsoft apunta a mejorar la calidad de los controladores, reducir los cuelgues a nivel de sistema operativo y mejorar la fiabilidad de Bluetooth, USB, cámara, audio y comportamiento del equipo al salir del modo de suspensión. El anuncio llega en un contexto de presión competitiva creciente, con el MacBook Neo de Apple situando el listón de rendimiento y eficiencia más alto en la gama de precio media, lo que ha obligado tanto a Microsoft como a los fabricantes de hardware con Windows a replantear sus prioridades.