Hace tres años la serie Intel Arc A (con arquitectura Alchemist) irrumpía en el mercado como la apuesta de para hacerse un hueco en el mundo de las GPUs discretas para gaming.
Intel Arc: tres años de avances, tropiezos y un futuro incierto
Tras la llegada de la serie B (arquitectura Battlemage) y con el horizonte de la futura “C” (Celestial) aún difuso, la trayectoria de Arc se encuentra en un momento de reflexión.
La primera generación Alchemist permitió a Intel lanzarse al segmento gaming, pero no sin dificultades, con rivales fuertes, la adopción fue más lenta, los controladores y características se debieron optimizar aún y la visibilidad del mercado fue muy limitada. Con la serie B, basada en Battlemage, Intel prometió mejoras en rendimiento y eficiencia frente a Alchemist. Sin embargo, el mensaje de futuro, y la continuidad de grandes lanzamientos un año tras otro, deja entrever ciertas dudas.
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Por ejemplo, aunque Intel ha dejado claro que “Arc no se va a ninguna parte”, recientes movimientos muestran que algunas unidades de la serie A ya están en fase de “end of life” o fueron discontinuadas. Esto genera dudas sobre la ambición de Intel de sostener una línea competitiva de GPUs discretas a largo plazo, frente al dominio de Nvidia y AMD. Además, la estrategia de marca y arquitectura no parece tan limpia como se esperaba. Por ejemplo, se lanzan iGPUs con arquitectura Xe3 bajo la misma familia B, lo cual complica la lectura por parte de los usuarios y deja la hoja de ruta un poco extraña.
A tres años después del arranque de Arc, Intel ha logrado avances, la serie A fue un paso valiente, la serie B representa una mejora real, pero también enfrenta un “futuro incierto”. La pregunta clave para entusiastas y analistas es: ¿logrará Intel convertir Arc en una línea sostenible de alto rendimiento, o quedará más como una curiosidad tecnológica en el ecosistema de GPUs?
Nvidia, por dar un ejemplo, suele mantener una línea clara sobre su lanzamiento y el tiempo en el que están en el mercado. Vamos a ver un testimonio claro de esto. La GTX 1060 se lanzó en 2016 y se dejó de producir en 2019, pero fue reemplazada en ese momento por la GTX 1660 y luego por la serie RTX 20. Creando un ciclo sin fin de desarrollo de GPUs y una oferta sostenida para los jugadores en todos los niveles, algo que Intel todavía debe consolidar. Os mantendremos informados.


