SK hynix ha lanzado una advertencia poco habitual desde dentro de la propia industria. Chey Tae-won, presidente de SK Group, considera que los precios actuales de los semiconductores son anormalmente altos. Según el directivo, esta situación puede provocar una “chipflación”. Es decir, el coste de los chips terminaría trasladándose al precio final de ordenadores, móviles y otros dispositivos. El problema no afecta por igual a todos los sectores, ya que las empresas de IA tienen más margen para absorber estas subidas.
Los fabricantes de electrónica de consumo tienen una posición más delicada. Sus clientes son usuarios particulares y no grandes centros de datos. Por tanto, resulta mucho más difícil trasladar cada aumento de costes al precio de venta. Chey cree que, si la memoria sigue encareciéndose, el mercado puede reducirse. Además, nuevos competidores podrían aprovechar la situación para ganar cuota. Eso sería perjudicial a largo plazo para la industria surcoreana de semiconductores.
La presión ya se nota en la cadena de suministro. La falta de capacidad en Samsung, SK hynix y Micron ha llevado a varios fabricantes de PC a cerrar acuerdos con CXMT. Esta empresa china se está convirtiendo en una alternativa cada vez más relevante. De hecho, el crecimiento de CXMT amenaza el dominio de los tres grandes proveedores. La situación obliga a las compañías tradicionales a elegir entre mantener márgenes elevados o ampliar la producción para evitar perder clientes.
SK Hynix tiene claro que la demanda de IA seguirá creciendo más rápido que la oferta disponible
Las previsiones de SK Group no son optimistas. Chey estima que la demanda de semiconductores para inteligencia artificial podría crecer entre un 60 % y un 100 % el próximo año. Al mismo tiempo, los grandes fabricantes no prevén un aumento equivalente de la oferta. Como los chips ligados a la IA ya representan más de la mitad del mercado, el crecimiento general de la demanda podría situarse entre el 50 % y el 60 %.
En ese contexto, SK hynix estudia ampliar su presencia industrial en Estados Unidos. La compañía ya está invirtiendo cerca de 4.000 millones de dólares en West Lafayette, Indiana. Ese proyecto incluye instalaciones de investigación, empaquetado avanzado y producción relacionada con memoria HBM. Está previsto que entre en funcionamiento durante la segunda mitad de 2028. Sin embargo, el grupo también analiza una fábrica adicional de semiconductores en territorio estadounidense.
Por ahora, no existe una ubicación definitiva ni un calendario cerrado. La empresa está comparando emplazamientos en varios países. Entre sus prioridades aparecen la velocidad de construcción, la escala posible y la viabilidad económica. Por tanto, Estados Unidos es una opción importante, pero no la única. A medida que crece la demanda, la capacidad de levantar nuevas fábricas con rapidez será decisiva.
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El mensaje de Chey es llamativo porque pide aumentar el suministro aunque eso reduzca los márgenes del sector. Su razonamiento es sencillo. Un mercado más grande y estable resulta mejor que una escasez prolongada que expulse a consumidores y fabricantes. De momento, no parece que la oferta vaya a crecer lo suficiente a corto plazo. Por eso, la memoria seguirá siendo uno de los componentes más sensibles para el precio de móviles, PC y servidores.
