Bajo el nombre en clave de arquitectura RDNA 5, AMD está desarrollando una innovación estructural que podría llegar a duplicar el rendimiento en ciertos flujos de trabajo específicos.
RDNA 5 apostaría por la «eficiencia» antes que la potencia bruta
A diferencia de generaciones anteriores que se centraban puramente en aumentar el número de núcleos o las velocidades de reloj, el «truco» de RDNA 5 reside en cómo el hardware gestiona las instrucciones. La clave se encuentra en la mejora de las VALU (Dual Issue Vector Arithmetic Logic Units).
Aunque las arquitecturas RDNA 3 y RDNA 4 ya contaban con unidades capaces de ejecutar dos instrucciones por ciclo de reloj, las limitaciones en el software y los compiladores impedían que esta capacidad se aprovechara al máximo. RDNA 5 rompe esta limitación mediante una integración profunda con instrucciones Fused Multiply-Add (FMA) mejoradas. Esto permite que los compiladores agrupen operaciones aritméticas de manera mucho más efectiva, enviándolas a través de las rutas de ejecución duales del chip sin los «cuellos de botella» tradicionales. Esto tendrá un impacto muy positivo en el rendimiento.
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Impacto en juegos e inteligencia artificial
Esta mejora arquitectónica no solo beneficiará al renderizado tradicional en videojuegos, sino que tiene un potencial importante para la inteligencia artificial y cálculo computacional pesado. Al «trabajar de forma más inteligente, no más potente», las GPU basadas en RDNA 5 podrían alcanzar sus límites teóricos de rendimiento con mayor frecuencia.
En juegos, esto se traduce en una mayor tasa de frames con ray tracing y una mejora importante en tecnologías de reescalado como FSR. Con un lanzamiento rumoreado para 2027, AMD busca con RDNA 5 no solo competir en potencia bruta, sino redefinir la eficiencia en el procesamiento gráfico moderno.
