Una historia viral procedente de Vietnam ha captado nuestra atención. Según recoge el medio especializado Tom’s Hardware, un niño de diez años ha destruido un inventario completo compuesto por 50 unidades SSD pertenecientes a su padre. El incidente salió a la luz a través del grupo de Facebook «Build a PC is easy», donde el afectado compartió las imágenes de los dispositivos doblados y prácticamente inservibles tras lo que describió como una inocente «prueba de durabilidad» ejecutada por su hijo.
El hardware dañado corresponde al modelo Samsung PM991a, un tipo de almacenamiento NVMe M.2 muy común en el mercado OEM. Cada unidad contaba con una capacidad de 512 GB, lo que suma una pérdida total de almacenamiento de aproximadamente 25.600 GB, es decir, 25 TB. Teniendo en cuenta el valor de mercado y el tipo de cambio actual, se estima que el coste del material destruido oscila entre los 3.000 y los 4.000 euros.
El niño ha elegido el peor momento para romper los SSD
Tal y como destacan en Tom’s Hardware, el suceso resulta especialmente doloroso debido al contexto económico actual del sector. El padre lamentó en su publicación que el incidente ocurra justo cuando «la memoria RAM, las gráficas y los SSD están subiendo de precio más rápido que el oro». La industria global de memorias NAND atraviesa una etapa de escasez y aumento de costes, lo que hace que reponer este stock sea significativamente más caro ahora que hace unos meses.
Desde un punto de vista técnico, existe una pequeña posibilidad de recuperación. Al tratarse de unidades M.2 2280 donde los componentes críticos suelen agruparse cerca del conector, dejando gran parte de la placa vacía, es posible que algunos discos sigan siendo funcionales si las pistas vitales no se han roto. Sin embargo, con el PCB doblado en forma de arco, su valor comercial es nulo y su instalación en placas base estándar resulta prácticamente imposible sin poner en riesgo el equipo.