Intel reafirma su compromiso con Application Optimization (APO), su herramienta de optimización de aplicaciones, pero con un enfoque más centrado en sus procesadores de última generación.
APO sigue vivo: Intel se enfoca en procesadores actuales y futuros
Según declaraciones de uno de sus desarrolladores, Intel no planea abandonar APO: “Esta iniciativa está muy viva y planeamos continuar y expandir sus capacidades con nuevas funciones que mejoren el rendimiento en juegos”.
APO está disponible como una aplicación en Microsoft Store que permite mejorar el desempeño en juegos compatibles. Lo interesante es que va más allá de simplemente priorizar la ejecución en los núcleos de alto rendimiento (“P-Cores”), sus funciones son en gran parte propietarias, y pronto se agregarán características adicionales para potenciar su rendimiento.
Los lanzamientos de actualizaciones se realizarían a un ritmo aproximado de “cada trimestre”, incluyendo soporte para más juegos y nuevas funcionalidades. De hecho, ya hubo una actualización en el mes de mayo y se espera otra muy pronto.
Te recomendamos nuestra guía sobre los mejores procesadores del mercado
Sin embargo, no todos los procesadores Intel serán beneficiados por estas mejoras. La compañía dejará de dar soporte activo a las generaciones 12ª y 13ª (Alder Lake y Raptor Lake), concentrando sus esfuerzos en las generaciones 14 en adelante.
Esta estratégia de Intel hacia APO podría resultar en una ventaja competitiva frente a AMD en el segmento de gaming. Si AMD decide responder con su propio sistema de optimización de aplicaciones, podríamos estar ante una verdadera carrera de software que beneficiará directamente a los jugadores. Sin embargo, el hecho de que Intel deje atrás a series muy vigentes como las series 12 y 13 no parece una buena decisión si quieren que esta herramienta se popularice.
En definitiva, APO se perfila como una herramienta clave para extraer el máximo rendimiento de los procesadores Intel más recientes. Su éxito dependerá de la rapidez de sus actualizaciones, cuantos juegos sean soportados y si la mejora de rendimiento realmente vale la pena.
