Samsung estaría desarrollando una nueva vía para mejorar uno de los pasos más delicados de la fabricación de chips. La compañía trabaja en algoritmos de simulación para litografía apoyados en computación cuántica e inteligencia artificial, según informa Seoul Economic Daily. El objetivo sería reducir tiempo y coste en procesos clave, pero también mejorar dos variables críticas en cualquier nodo avanzado: la densidad y el rendimiento final por oblea.
La litografía es, en esencia, el punto de partida del chip. Es la fase en la que se dibujan los circuitos sobre la oblea con ayuda de máquinas extremadamente complejas, como los escáneres de ASML. En los procesos más avanzados, ese paso condiciona buena parte del éxito del nodo. Si la litografía falla o no se optimiza bien, el impacto se nota después en la calidad del chip, en la cantidad de unidades válidas y en el coste de producción.
Según la información publicada en Corea, Samsung ya habría asegurado los algoritmos necesarios y estaría preparando una prueba de concepto para el próximo año. La parte técnica recaería en Samsung SDS, la división digital del grupo. Si los resultados son viables, esa tecnología pasaría después a Samsung Electronics, que es la filial que lidera la actividad principal del grupo en semiconductores.
La propuesta combina dos capas. Primero se simularía la litografía mediante computación cuántica. Después, la inteligencia artificial se usaría para detectar y corregir errores en el proceso. Dicho de otro modo, Samsung quiere anticipar problemas antes de llegar a la fabricación real y, al mismo tiempo, afinar parámetros que afectan de forma directa al yield y a la densidad. En fabricación de chips, eso puede marcar una diferencia enorme entre un nodo competitivo y otro que no termina de despegar.
Un movimiento que encaja con la carrera por recortar distancia frente a TSMC
Este esfuerzo no aparece en el vacío. Samsung lleva tiempo intentando mejorar su posición frente a TSMC en procesos avanzados. La foundry taiwanesa ya usa tecnologías de NVIDIA para apoyar parte de su desarrollo, así que la incorporación de inteligencia artificial al diseño y la fabricación ya no es una rareza. La novedad aquí es el peso que podría ganar la computación cuántica dentro de las simulaciones, un terreno todavía mucho menos habitual en producción industrial.
Por ahora conviene mantener cierta cautela. Hablar de una prueba de concepto no es lo mismo que hablar de despliegue real. Aun así, el simple hecho de que Samsung esté explorando esta vía enseña hasta qué punto la complejidad de los chips actuales obliga a buscar herramientas nuevas. Cada mejora en litografía, grabado o control de errores puede traducirse después en más chips útiles por oblea y en un coste mejor amortizado.
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Si Samsung logra validar estos algoritmos, la compañía podría ganar una herramienta estratégica muy valiosa para acelerar ajustes y reducir fallos en fases críticas de fabricación.

