Pearl Abyss ha publicado la actualización 1.18.00 para Crimson Desert, un parche que incluye optimizaciones específicas para la GeForce GTX 1060, una tarjeta gráfica de arquitectura Pascal que ya tiene unos 10 años.
Crimson Desert demuestra que la GTX 1060 aún no está muerta
La actualización soluciona unos problemas gráficos en la renderización que se producía al activar las tecnologías de generación de fotogramas de AMD (FSR Frame Generation) o Intel (XeSS Frame Generation) en GPUs de gama baja de generaciones anteriores.
El soporte para esta GPU no es casual. Pearl Abyss nombra a este modelo (junto a la Radeon RX 5500 XT de AMD) entre los requisitos mínimos del sistema para ejecutar Crimson Desert. Esta configuración básica está diseñada para alcanzar 1080p a 30 fps mediante reescalado desde 900p, garantizando que los usuarios con hardware antiguo puedan ejecutar el juego.
Lo que resulta llamativo de esta corrección es el estado del soporte del fabricante. Nvidia finalizó los controladores Game Ready para la arquitectura Pascal en octubre de 2025. Desde esa fecha, el fabricante solo ofrece parches trimestrales dedicados exclusivamente a correcciones críticas de seguridad (soporte planificado hasta octubre de 2028), reservando la optimización de nuevos lanzamientos para arquitecturas Turing o superiores.
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Ante la falta de nuevos controladores optimizados por parte de Nvidia, la responsabilidad de resolver problemas de compatibilidad en esta arquitectura recae totalmente entre los desarrolladores y sus juegos.
AMD admite oficialmente el uso de FSR 3 y Frame Generation en tarjetas de la serie GTX 10, aunque advierte que el margen de mejora en rendimiento puede ser limitado en hardware tan antiguo. Con esta actualización, Pearl Abyss demuestra que no va a abandonar a los jugadores con estas GPUs antiguas, lo que es bastante meritorio.