Una situación inusual está afectando a los usuarios de Windows 10 que han decidido no inscribirse en el programa de Actualizaciones de Seguridad Extendidas (ESU). Según informa Windows Latest, la opción de Pausar actualizaciones durante 7 días aparece deshabilitada o en gris en estos equipos. Esto ocurre independientemente de si el usuario ha usado o no esta función en el pasado, eliminando un control indispensable sobre el sistema operativo.

El problema cobra mayor relevancia cuando entra en juego la actualización a Windows 11. Si un usuario inicia accidentalmente la descarga de la nueva versión del sistema operativo (actualmente la versión 25H2), se encontrará con que es imposible cancelar el proceso. Al estar desactivado el botón de pausa, el sistema continúa con la descarga e instalación, dejando al usuario sin herramientas para detener la migración una vez iniciada, a menos que fuerce el apagado o desconecte la red.
Un probable error en la lógica de Windows Update
Al investigar las «Opciones avanzadas», el sistema muestra un mensaje indicando que el PC ha alcanzado el «límite de pausas», obligando a instalar actualizaciones pendientes para recuperar la función. Sin embargo, esto sucede incluso en equipos que nunca han pausado las actualizaciones. Todo apunta a que no se trata de una táctica intencional de Microsoft para castigar a quienes no pagan, sino de un error técnico derivado del fin del soporte oficial, ocurrido el pasado 14 de octubre de 2025.
La teoría más plausible sugiere que el sistema de evaluación interno de Windows Update está clasificando erróneamente a los dispositivos sin ESU. Al detectar que el equipo no tiene las últimas actualizaciones de seguridad, el sistema asume que el dispositivo está en un estado caduco y entra en un estado de actualización forzosa o expedita, desactivando los controles de pausa. Esto es un efecto secundario de la nueva lógica para diferenciar entre usuarios con y sin soporte extendido.
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Dado que Windows 10 está oficialmente retirado, no está claro si Microsoft lanzará un parche para corregir este comportamiento en la interfaz. Mientras tanto, los usuarios se encuentran en una encrucijada. Por un lado, tienen la opción de convivir con un sistema que intenta actualizarse constantemente y, por el otro, inscribirse en el programa ESU para recuperar el control y recibir parches de seguridad hasta octubre de 2026.
