El ambiente en el mundo de los componentes es asfixiante, con unos precios que dan tregua y una burbuja llamada IA que se resiste a pinchar. Ahora, nuevas estimaciones sitúan la NAND del iPhone 18 Pro Max de 1 TB por encima de los 250 dólares por unidad, lo que la convertiría en el componente más caro dentro del coste de materiales del futuro terminal. Además, si se suma la DRAM, ambos bloques rondarían juntos los 400 dólares. Es una subida muy fuerte frente a la estructura de costes que Apple manejaba hace apenas un año en su gama Pro.
La información parte de cálculos de Counterpoint centrados en la variante de 1 TB. Hace poco ya vimos estimaciones que apuntaban a un aumento muy claro en la versión de 256 GB del iPhone 18 Pro. Ahora, al mirar el modelo de máxima capacidad, la situación resulta todavía más llamativa porque la NAND pasa a ocupar la parte más grande de toda la factura de materiales.
Según esas cuentas, el coste total del iPhone 18 Pro Max de 1 TB subiría unos 300 dólares respecto a la generación previa. La buena noticia es, al parecer, Apple no trasladaría toda esa subida al precio final. El incremento estimado en tienda sería de unos 200 dólares, lo que supondría un recorte de margen para la compañía. También explicaría por qué algunas mejoras, como un salto a LPDDR6, parecen menos probables a corto plazo. Si la memoria ya pesa tanto en el BOM, cualquier cambio adicional se vuelve todavía más delicado.
La memoria y el almacenamiento se quedan con una parte inédita del coste del iPhone 18 Pro Max
El problema no afecta solo a Apple, pero en su caso hay más datos públicos sobre cómo está presionando esta situación. Tim Cook ya reconoció hace poco que nunca había visto algo parecido en más de cuatro décadas. Esa frase encaja con la evolución reciente de los contratos de LPDDR5X y con el encarecimiento sostenido de la NAND. También ayuda a entender por qué Apple ha estado buscando nuevas opciones de suministro, incluso con maniobras ligadas a proveedores chinos para productos vendidos dentro de China.
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Dentro del propio dispositivo, el peso de la memoria cambia la jerarquía clásica de componentes. La cámara, el procesador o la pantalla siguen siendo piezas costosas, pero ya no se llevan la palma en el reparto en las configuraciones más altas. En el iPhone 18 Pro Max de 1 TB, la NAND se coloca por delante y la DRAM refuerza todavía más ese peso en el coste de fabricación. Es un desplazamiento poco habitual en un smartphone premium, donde normalmente la atención se centra en el chip principal o en el módulo fotográfico. Son cosas de la desmedida demanda de memoria que vivimos por culpa del despliegue de la IA.


