Microsoft ha anunciado una ampliación del soporte para archivos PST en New Outlook. Se trata de un cambio que acerca algo más la nueva aplicación a las funciones avanzadas del Outlook clásico. La compañía confirma que ya ha desplegado una versión más completa de esta compatibilidad. Entre otras cosas, ahora permite trabajar mejor con correos, calendarios y contactos guardados en ese formato. El nuevo Outlook mejora, sí, aunque sigue arrastrando limitaciones de base.
Como recuerda Windows Latest, Microsoft ha ido activando funciones de PST por fases desde junio de 2025. Primero llegaron la exportación del buzón y la programación de exportaciones automáticas. Después se añadió acceso de solo lectura a calendarios y contactos, más tarde la posibilidad de mover correos como adjuntos y, en marzo de 2026, la importación de mensajes desde un PST. Ahora el servicio avanza con una integración más útil y con menos carencias en búsquedas y uso cotidiano.
Para usarlo, el proceso pasa por Configuración, Archivos de datos y la opción para añadir archivos. El problema es que el nuevo Outlook sigue necesitando que el Outlook clásico esté instalado. Además, ambas versiones deben compartir la misma arquitectura, ya sea 32 o 64 bits. Microsoft ha explicado que quiere eliminar esa dependencia más adelante este año, pero hoy la situación sigue siendo bastante reveladora. La llamada nueva experiencia aún necesita apoyarse en la antigua para cubrir una función muy concreta y muy usada en entornos profesionales.
Más funciones llegan, pero la base del nuevo Outlook sigue siendo discutible

La compañía también prepara otras mejoras. Sin ir más lejos, pronto permitirá decidir si enviar actualizaciones de calendario a todos los asistentes, algo útil para evitar correos innecesarios cuando solo se cambia un detalle menor de una reunión. Además, Microsoft trabaja en corregir otro fallo molesto. Nos referimos a que los correos enviados desde buzones delegados no aparecen correctamente en la carpeta de enviados compartida, algo que sí resolvía mejor el Outlook clásico.
Sobre el papel, todo esto suena a progreso. Y lo es, pero a un ritmo que sigue dejando dudas. New Outlook continúa siendo, en esencia, una experiencia muy dependiente de la web, con una sensación de app menos sólida y menos profunda que la del cliente clásico. Microsoft puede ir cerrando huecos poco a poco. Sin embargo, no está construyendo una gran aplicación nativa desde cero, sino empujando una webapp hacia un terreno donde los usuarios profesionales esperan otra cosa. Y ya se sabe que lo de las webapps encapsuladas no suele salir bien.
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Eso explica también parte del malestar que sigue rodeando a la transición. Muchas mejoras no se perciben como avances reales, sino como una recuperación de lo perdido. Cada nueva función bienvenida recuerda al mismo tiempo que esa función ya existía en la aplicación anterior o que todavía depende de ella para funcionar del todo.
