Windows Latest ha puesto a prueba el nuevo Low Latency Profile de Windows 11. Lo ha hecho en un PC con casi diez años a sus espaldas. Y el resultado deja claro que la función también puede mejorar la sensación de agilidad en hardware antiguo. La prueba se ha realizado sobre un Lenovo ThinkCentre M700 Mini de 2016 con un Intel Core i3-6100, 8 GB de RAM y la actualización de junio de 2026 ya instalada.
La clave de esta función está en cómo se comporta la CPU cuando el usuario abre elementos básicos del sistema. Low Latency Profile hace que el procesador suba de frecuencia casi al instante al abrir Inicio, Búsqueda o el Centro de actividades. En equipos modernos, ese impulso suele notarse poco porque ya responden bien. Sin embargo, en un sistema antiguo, el pequeño retraso previo puede ser más visible. Por eso la prueba tenía bastante sentido.
Antes de activarlo, Windows Latest observó que el equipo no recibía el empujón completo de frecuencia al interactuar con la interfaz. El i3-6100, que no tiene Turbo Boost, se movía desde unos 800 MHz en reposo hacia cifras intermedias antes de alcanzar sus 3,7 GHz máximos. Tras forzar la activación con ViVeTool, el comportamiento cambió. El procesador subía mucho más rápido a su frecuencia tope y la respuesta de la interfaz era más inmediata.
Inicio, Búsqueda y Centro de actividades responden mejor en un equipo veterano gracias a Low Latency Profile
La mejora se dejó notar sobre todo en el menú Inicio. Según la prueba, el panel aparecía antes y con menos sensación de pausa. La búsqueda también reaccionaba con mayor rapidez y el Centro de actividades mostraba una apertura más fluida. El análisis se apoyó en HWiNFO para seguir la frecuencia de la CPU en tiempo real, porque el Administrador de tareas no refleja bien estos picos tan breves.
Otro detalle importante es que el cambio no disparó el uso de CPU ni elevó problemas térmicos. En este tipo de técnica, que Microsoft ya ha salido a defender, el procesador trabaja a máxima velocidad durante muy poco tiempo y vuelve enseguida al reposo. Es la lógica conocida como “race to sleep”, que busca terminar la tarea cuanto antes para ahorrar después. En un equipo de sobremesa como este ThinkCentre no hay batería de por medio, pero sí importa que el calor no se coma al procesador.
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Windows Latest aclara que este equipo no era una máquina lenta en términos absolutos. Aun así, Low Latency Profile consiguió que Windows 11 se sintiera algo más fresco en acciones muy repetidas. Eso refuerza la idea de que la función tiene más impacto cuanto más modesto es el hardware.
