Microsoft sigue retocando la presencia de Copilot en Windows 11 y ahora está desplegando una nueva opción que recupera una idea conocida. La aplicación puede volver a quedarse fijada en un lateral de la pantalla, de forma que el resto del escritorio se reorganiza para dejarle espacio. El cambio ha sido detectado por Windows Latest y ya está apareciendo en algunos equipos.
Hay que aclarar que Copilot sigue abriéndose como una ventana normal, pero ahora incluye un nuevo menú desplegable en la barra de título. Desde ahí se puede acceder a varias opciones de ajuste. Entre ellas hay dos nuevos modos para acoplar la ventana al lado izquierdo o al derecho. También se mantiene la vista normal y una variante de imagen sobre imagen, pensada para dejar la herramienta flotando por encima de otras aplicaciones.
Cuando Copilot se acopla, Windows 11 recoloca el resto de elementos para encajar la nueva distribución. No se limita a ajustar la propia ventana de la IA, sino que mueve el contenido del escritorio y redimensiona otras apps para ocupar el espacio restante. En las pruebas vistas hasta ahora, incluso una ventana maximizada como el Explorador de archivos se adapta para convivir con Copilot fijado en uno de los bordes.
Un regreso parcial a la idea original de Copilot dentro de Windows 11
Ese planteamiento recuerda mucho al enfoque inicial que Microsoft utilizó cuando lanzó Copilot como barra lateral integrada en Windows 11. En aquel momento, la intención era que la inteligencia artificial viviera junto a las aplicaciones y ayudara al usuario mientras trabajaba. Después, la compañía abandonó esa integración y la sustituyó por una app independiente. Más tarde volvió a rediseñarla y, según descubrió recientemente Windows Latest, la versión actual vuelve a apoyarse en una base muy ligada a Edge y a tecnologías web.
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Todos esos cambios indican que Microsoft aún no parece haber decidido del todo cómo quiere encajar Copilot dentro del sistema operativo. Ha pasado por varios rediseños en poco tiempo. Primero fue una barra lateral. Luego, una experiencia más cercana a una app nativa. Más tarde, un cliente basado de nuevo en web. Ahora recupera parte de la filosofía original, pero con más control para el usuario y con opciones de posición más claras. De todos modos, Copilot sigue sin estar conectado al sistema operativo de forma profunda, como pretendía al principio la compañía, y depende de la nube para funcionar.