El sistema operativo más reciente de Microsoft continúa ampliando su base de usuarios a un ritmo acelerado. Actualmente, Windows 11 se encuentra instalado en prácticamente tres de cada cuatro ordenadores de escritorio a nivel mundial. Según los últimos registros, alcanza el 72,78% de adopción, lo que supone un salto significativo frente al 50% que mantenía a finales del pasado año.
Estos porcentajes provienen de los análisis de StatCounter. Es importante tener en cuenta que, aunque los datos de esta plataforma no reflejan la realidad exacta del mercado con precisión milimétrica, resultan una herramienta excelente y muy fiable para conocer las tendencias generales y la evolución global en el entorno digital.
En contrapartida, la presencia de Windows 10 sigue desplomándose. El sistema anterior ha caído hasta el 26,27% de cuota, alejándose drásticamente del 80% que llegó a dominar en su mejor momento. Este declive se ha acelerado notablemente unos cinco meses después de que finalizara el soporte oficial, empujando a muchos a dar el salto hacia la nueva versión.
Renovación forzosa de hardware y persistencia de errores técnicos
El lento despegue inicial de Windows 11 se debió principalmente a sus estrictos requisitos de hardware, que dejaron fuera a millones de ordenadores perfectamente funcionales. A esto se sumó la obligación de utilizar una cuenta de Microsoft para configurar el equipo. Aunque muchos usuarios buscaron alternativas para saltarse estas restricciones, la compañía ha bloqueado paulatinamente cualquier método de evasión.
Por este motivo, el reciente aumento en la cuota de mercado parece responder más a la compra de nuevos equipos que a una actualización voluntaria del software. De hecho, el descontento por la creciente pérdida de control sobre las máquinas ha provocado que un sector de los usuarios prefiera migrar a macOS o Linux, evitando así la nueva generación de ordenadores Copilot+.
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A los problemas de adopción se suman las constantes incidencias técnicas del sistema. Las recientes actualizaciones han introducido errores frustrantes para los usuarios, desde caídas de rendimiento en tarjetas gráficas hasta fallos críticos que impiden el arranque del sistema operativo o bloqueos inesperados con BitLocker. Ante esta situación, la empresa se ha comprometido a solucionar estos problemas estructurales durante las próximas semanas.