Los grandes inversores estadounidenses continúan inyectando miles de millones de dólares en gigantes locales como OpenAI o Anthropic. No obstante, la realidad a pie de campo en Silicon Valley está tomando un rumbo inesperado. Según un informe de la NBC, cada vez más startups tecnológicas están optando por construir sus productos y servicios sobre modelos de inteligencia artificial desarrollados en China. La razón es que estos modelos son de código abierto, gratuitos y, según los expertos, están alcanzando rápidamente a sus competidores de pago estadounidenses.
Durante el último año, la brecha de rendimiento entre las plataformas de Estados Unidos, como las versiones avanzadas de GPT o Claude, y los modelos abiertos provenientes de Asia se ha reducido drásticamente. Fundadores e ingenieros de software han confirmado que, para muchas aplicaciones comerciales, los modelos chinos como Qwen de Alibaba o los desarrollados por DeepSeek ya no son solo una alternativa económica, sino una solución técnica viable que permite mayor personalización al poder ejecutarse de forma local.
La IA china tiene un rendimiento comparable a coste cero
El factor económico es determinante. Michael Fine, directivo de la empresa de búsqueda Exa, explica que ejecutar modelos chinos en hardware propio resulta a menudo más rápido y barato. Además, permite no depender de las API de Google u OpenAI, que tienen un coste elevado.
En la misma línea, aplicaciones de productividad como Dayflow han observado que el 40% de sus usuarios ya eligen operar con modelos de código abierto. Para estas startups, depender de modelos cerrados puede costar hasta 1.000 dólares por usuario. Mientras tanto, las alternativas libres reducen ese coste a cifras insignificantes sin sacrificar calidad en tareas como el resumen de textos o el análisis de pantallas.
Este fenómeno está generando una ventaja competitiva en el ecosistema de desarrollo. Al ser de código abierto, estos modelos cuentan con una comunidad activa y abundante documentación. Esto facilita su adopción frente a los modelos cerrados de las tecnológicas americanas. Esta tendencia ha encendido las alarmas en el sector, impulsando iniciativas como las del Instituto Allen para fomentar la creación de «modelos verdaderamente abiertos» en Estados Unidos. Según el informe, existe el temor de que la próxima generación de software occidental dependa estructuralmente de la tecnología base de China.
