A principios de año, Microsoft reconoció abiertamente que su sistema operativo atravesaba un momento crítico. La compañía anunció una «operación enjambre» para salvar Windows 11 y centrar a sus ingenieros en la estabilidad de la plataforma. Meses después de aquella promesa, los resultados prácticos parecen no convencer a los usuarios. Una encuesta realizada por el portal especializado TechPowerUp a casi 33.000 personas revela que más del 81 % de la comunidad no percibe ninguna mejora o, peor aún, nota que el sistema funciona de forma más deficiente.
Más de un 38 % de los encuestados afirma que el sistema rinde peor
Los resultados de la consulta reflejan una clara polarización entre los participantes. Ante la pregunta de si estaban experimentando las mejoras de rendimiento prometidas por Microsoft, el 43,4 % de los votos aseguró no notar ningún cambio apreciable en el uso diario. Sin embargo, la cifra más preocupante reside en el 38,1 % de las respuestas, que indicó sufrir un empeoramiento real en el comportamiento de su equipo debido a la aparición continuada de fallos tras instalar las actualizaciones periódicas.
En el extremo opuesto, solo el 12,6 % de los usuarios detectó pequeños avances en su día a día. Apenas un 6,3 % de los encuestados manifestó notar optimizaciones verdaderamente significativas. Entre los problemas recientes más llamativos destaca la actualización de agosto, que provocó desajustes en el cursor del ratón y fallos en los juegos. Este parche generó congelaciones repentinas y reinicios forzados en equipos con periféricos RGB. Estos incidentes se suman a tropiezos anteriores, como los fallos de Windows 11 con ciertas GPU y redes WiFi documentados meses atrás.
El plan de choque de Microsoft: arranque, 8 GB de RAM y perfiles de baja latencia
Pese a la frustración generalizada, la compañía sostiene que mantiene la escucha activa sobre la experiencia de uso. Durante la reciente feria IFA 2026, Microsoft confirmó que trabaja en ajustar aspectos críticos como los tiempos de arranque del equipo, el reconocimiento de Windows Hello y la optimización en ordenadores modestos con 8 GB de memoria RAM.
De forma paralela, la firma de Redmond está extendiendo la función Low Latency Profile a un catálogo más amplio de aplicaciones. El propósito de este ajuste es reducir los tiempos de carga en plataformas con especificaciones ajustadas. Con todo, la empresa se enfrenta al desafío técnico de dar soporte a un ecosistema de más de 500 millones de ordenadores en todo el mundo, donde la enorme variedad de combinaciones de hardware complica que los parches funcionen sin ninguna complicación en todos los equipos.
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Aunque tenemos la sensación de que Microsoft va por el buen camino, la consulta de TechPowerUp demuestra que la comunidad no está tan convencida. Los próximos meses serán cruciales para comprobar si las medidas técnicas anunciadas en ferias internacionales logran traducirse en un entorno más estable para el usuario común.