Google podría estar estudiando la compra de chips de memoria a la china CXMT, según un rumor difundido en redes sociales durante las últimas horas. La información no ha sido confirmada por la compañía y, por ahora, debe tratarse con mucha cautela. Aun así, su aparición refleja bien el momento que vive el mercado: la escasez de memoria y la presión de la inteligencia artificial están empujando a las grandes tecnológicas a buscar nuevas vías de suministro.
La filtración sostiene que Google valora recurrir a CXMT como alternativa parcial a los tres grandes actores del sector, es decir, Samsung, SK hynix y Micron. No está claro para qué línea de producto se estaría evaluando esa memoria. Las posibilidades van desde los Pixel hasta Google Cloud, aunque la hipótesis que más se repite es la de futuros TPU para IA, donde la demanda de componentes se ha disparado en los últimos meses.
Ese posible escenario coincide con la expansión de la propia CXMT. La compañía china está aumentando su capacidad de producción. Según varias informaciones recientes, quiere pasar de unas 200.000 obleas mensuales a 300.000 obleas al mes antes de que termine el año. Todo ello sucede mientras sigue habiendo un fuerte escrutinio regulatorio sobre las empresas tecnológicas chinas y sobre su papel dentro de las cadenas de suministro globales.
Más presión sobre la memoria y más dudas en torno al origen del suministro
El rumor llega, además, en una semana marcada por nuevas señales de tensión en este mercado. Apple ya ha dejado claro que los precios de la memoria se han vuelto difíciles de sostener y que las subidas resultan cada vez más difíciles de evitar. En paralelo, fabricantes como SK hynix están acelerando el envío de nuevas memorias HBM4E para clientes de IA, una prueba de que la capacidad disponible se está orientando cada vez más a cargas de alto valor.
En ese contexto, no resulta extraño que cualquier posible acuerdo con un actor alternativo llame la atención. Aun así, conviene insistir en lo esencial. No hay confirmación de Google. Tampoco hay detalles técnicos sobre qué tipo de DRAM compraría, ni pruebas definitivas de que el movimiento vaya a producirse realmente. Por eso, la noticia nos ayuda a ver cómo está el mercado.
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Por supuesto, todo esto tomará su obligatoria dimensión política. Usar memoria china en productos de consumo no es lo mismo que introducirla en infraestructura cloud o en chips pensados para IA. El destino final de esos posibles componentes sería clave para entender el alcance real de cualquier acuerdo futuro.
