OpenAI ha confirmado que ya ha presentado de forma confidencial el formulario S-1 ante la SEC. Es el paso habitual para preparar una futura salida a bolsa en Estados Unidos. La empresa no ha fijado todavía ni la fecha ni el precio de la oferta pública inicial, pero sí ha reconocido que quería adelantar el anuncio porque esperaba que la información acabara filtrándose. Con este movimiento, la compañía se da margen para activar la operación más adelante si considera que ese camino le conviene.
En su propio mensaje, OpenAI admite que todavía no ha tomado una decisión definitiva sobre el momento. La empresa incluso reconoce que algunas de las cosas que quiere hacer podrían ser más sencillas mientras siga siendo privada. Aun así, registrar la documentación le permite tener esa opción más cerca. El anuncio llega justo una semana después de que Anthropic comunicara su propio plan para cotizar, lo que refuerza la sensación de que las grandes firmas de inteligencia artificial empiezan a mirar con más claridad al mercado bursátil.
La futura salida a bolsa también pondrá el foco en las cuentas de OpenAI. Eso permitirá a analistas e inversores revisar mejor su situación financiera cuando el proceso avance. Según los datos citados por la propia información de contexto, la valoración de la compañía se disparó hasta 852.000 millones de dólares tras su última ronda de financiación, en la que participaron empresas como NVIDIA y Amazon. Además, otras informaciones recientes apuntan a unos ingresos anualizados de 25.000 millones de dólares a finales de febrero.
Muchos ingresos, fuerte gasto y una competencia cada vez más dura
El otro lado de esa fotografía es el coste. OpenAI podría quemar hasta 115.000 millones de dólares hasta 2029 entre potencia de cálculo y otros gastos operativos. Es una previsión que vuelve a plantear la misma pregunta que persigue al sector, a saber, cuándo llegará la rentabilidad. La inteligencia artificial generativa mueve ya cifras enormes, pero también exige inversiones gigantescas en infraestructura, chips y centros de datos.
A eso se suma la competencia feroz. Google, Anthropic y otros rivales han elevado la presión en pocos meses. Tras el despegue de ChatGPT en 2022, OpenAI mantuvo una posición muy fuerte, pero el mercado se ha llenado de nuevos modelos, nuevos productos y nuevos actores. Además, la empresa sigue conviviendo con controversias y frentes regulatorios que pueden pesar en su imagen y en su negocio a medida que aumente el escrutinio público.
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Por ahora, lo único seguro es que OpenAI ha abierto formalmente la puerta a cotizar. No significa que la operación sea inmediata, pero sí que la compañía quiere tener esa carta preparada. En un momento en el que la carrera por liderar la inteligencia artificial también se juega en el terreno financiero, el registro ante la SEC marca un paso importante para una de las empresas más influyentes del sector.