El ex consejero delegado de Google, Eric Schmidt, fue recibido con abucheos durante un discurso de graduación centrado en la IA. Es una escena que ha empezado a circular con fuerza tras la publicación del vídeo en YouTube. Las imágenes muestran cómo parte del público responde con rechazo a varios tramos de su intervención, en especial cuando el empresario intenta presentar la IA como una oportunidad.
Schmidt trató de arrancar con un tono de empatía. Reconoció que muchos jóvenes ven el futuro con miedo, entre la automatización, la precariedad laboral, la crisis climática y la inestabilidad política. Sin embargo, ese intento de conectar con el auditorio no evitó que el ambiente se torciera. A medida que avanzaba el discurso, la idea de que la inteligencia artificial iba a transformar todos los sectores y que los graduados debían asumir ese cambio pareció activar justo el malestar que pretendía desactivar.
Uno de los momentos más delicados llegó cuando Schmidt defendió que ya es posible reunir equipos de agentes de IA para hacer tareas que antes una persona no podía completar sola. Poco después lanzó una frase que terminó de encender la reacción. Dijo: «Cuando alguien te ofrece un asiento en el cohete, no preguntas cuál, simplemente subes». En el vídeo se aprecia cómo esa imagen no cae bien entre parte del público, que la interpreta menos como una promesa y más como una advertencia.
El rechazo conecta con un malestar más amplio sobre empleo, poder y tecnología
La escena no parece un caso aislado. En esta misma temporada de graduaciones ya se han visto reacciones parecidas. Siempre ha pasado cuando otros oradores han defendido mensajes muy alineados con la inevitabilidad de la IA. Lo relevante aquí no es solo el abucheo en sí, algo que puede ocurrir con cualquier invitado polémico, sino el motivo. En este caso, el rechazo apunta a una fatiga cada vez más visible ante los discursos triunfalistas de directivos tecnológicos que hablan de transformación. Lo hacen mientras buena parte del público teme justo lo contrario, es decir, pérdida de empleo, degradación de condiciones y menos control sobre su futuro.
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Ese contexto explica por qué la intervención de Schmidt resultó tan difícil de encajar. Los graduados no escuchaban una charla abstracta sobre innovación, sino a una figura muy asociada a una industria que está redefiniendo el mercado laboral y el acceso a la información a gran velocidad. El mensaje de “subirse al cohete” puede sonar inspirador en un escenario corporativo, pero en una ceremonia académica, ante jóvenes que están a punto de entrar en un mercado laboral incierto, el tono cambia por completo.