El plan de reorganización de Ubisoft sigue avanzando con medidas concretas para cumplir sus objetivos financieros. Tras anunciar recientemente la cancelación de varios proyectos y el compromiso de reducir sus costes fijos en al menos 200 millones de euros durante los próximos cinco años, la compañía ha puesto el foco en su estructura corporativa. Según ha trascendido y ha sido posteriormente confirmado por la propia empresa, la editora planea reducir la plantilla de su sede central en París en cerca de 200 trabajadores.

Esta reducción, que equivale aproximadamente al 18% del personal de dicha oficina, se gestionará a través de un mecanismo de acuerdo mutuo. Un portavoz de la compañía ha ratificado que se han iniciado conversaciones para establecer una «Rupture Conventionnelle Collective» (RCC), una figura legal en Francia que permite pactar rescisiones de contrato voluntarias en colaboración con los sindicatos de los empleados, evitando así despidos traumáticos unilaterales.
Un ajuste localizado que no afecta al desarrollo global
Desde la empresa han querido matizar el alcance ajustado a la región de esta decisión. El portavoz ha aclarado que este proceso afecta exclusivamente a la entidad «Ubisoft International» en Francia, asegurando que no tendrá «ningún impacto en otras entidades francesas ni en los equipos de Ubisoft en todo el mundo».
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Este movimiento se enmarca dentro de una estrategia de saneamiento más amplia que ya provocó la cancelación de diversos títulos en desarrollo. A pesar de los recortes y la incertidumbre, la compañía mantiene activos algunos de sus proyectos más longevos y esperados, como es el caso de Beyond Good and Evil 2, que ha sobrevivido a esta reestructuración del catálogo.