La crisis de componentes ha llegado a tal punto que una tienda tecnológica situada en Akihabara, Tokio, este suplicando a los clientes que les vendan sus viejos PC Gaming.
La crisis de la memoria RAM dispara la demanda de PC Gaming de segunda mano
Sofmap Gaming, una famosa tienda situada en uno de los barrios más famosos de Tokio, ha empezado a rogar a sus clientes que vendan sus viejos equipos ante la falta total de stock nuevo. Actualmente, la apariencia del distrito es desoladora, pudiendo encontrar tiendas con estanterías completamente vacías y carteles de «fuera de stock» por todas partes.
Ante esta situación, Sofmap, uno de los minoristas más importantes del país, ha recurrido a una medida poco habitual. Han comenzado a pedir públicamente a los usuarios que les vendan sus equipos antiguos.
El motivo detrás de esta súplica no es otro que el desabastecimiento global de memoria RAM. La insaciable demanda de los centros de datos dedicados a la Inteligencia Artificial ha acaparado la producción de los tres grandes fabricantes mundiales. Esto ha provocado que el precio de los kits de memoria DDR5 se dispare, pasando de unos 66 dólares a más de 235 dólares en apenas unos meses, y con una subida mucho peor en el mercado europeo.

Esta subida de precios, que representa un incremento de más de 3,5 veces su valor original, ha hecho que los ordenadores nuevos sean prohibitivos o, directamente, imposibles de encontrar. Como consecuencia, el mercado de PC Gaming de segunda mano se ha convertido en una alternativa para los jugadores.
Tiendas como Sofmap han sido conscientes de esta circunstancia, y en las últimas horas ha confirmado que no se pondrán exigentes con lo que lleven los clientes. Aceptan portátiles, equipos de sobremesa e incluso ordenadores que no sean específicamente para jugar.
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La tienda asegura que están realizando las recompras a precios muy altos, una oportunidad de oro para quienes tengan hardware sin utilizar en casa. Sin embargo, existe un límite. Para que un equipo sea funcional en el mercado actual, los expertos recomiendan que al menos cumpla con los requisitos mínimos de Windows 11, lo que suele implicar procesadores Intel de 8ª generación o AMD Ryzen 2000 en adelante.
La situación es tan grave que incluso las tarjetas gráficas están empezando a sufrir problemas con el stock. Tal es el punto, que en NVIDIA se plantean volver a la producción de la RTX 3060, como alternativa a los problemas para fabricar los modelos actuales. De hecho, la nueva generación SUPER de NVIDIA, prevista para este año, se ha retrasado o incluso quizás acabe cancelada por la situación.
