Europa parece haber decidido cambiar de rumbo en su férrea estrategia de regulación tecnológica. Tras años estableciendo el estándar mundial en protección de datos, la Comisión Europea ha propuesto relajar significativamente las restricciones de su emblemático Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y retrasar la aplicación de normas clave de la Ley de IA. Tal y como publica The Verge, este giro responde a una intensa presión por parte de las grandes tecnológicas y a la urgente necesidad de reactivar el crecimiento económico de la región.
Entre las medidas propuestas, destaca una modificación que facilitará a las empresas compartir conjuntos de datos anonimizados y seudonomizados. El objetivo es permitir que las compañías de inteligencia artificial utilicen legalmente datos personales para entrenar sus modelos, siempre y cuando dicho entrenamiento cumpla con el resto de requisitos del RGPD. Esta medida busca eliminar barreras para que las empresas europeas puedan competir en el desarrollo de IA.
Para el usuario final, la noticia más llamativa es la promesa de simplificar la navegación web. La propuesta incluye una reducción drástica de los omnipresentes banners de cookies. Las cookies consideradas de no riesgo dejarán de activar ventanas emergentes y se permitirá a los usuarios gestionar el resto de permisos a través de controles centralizados en el navegador, en lugar de web por web.
Competitividad de Europa frente a derechos fundamentales
La reforma también diluye partes de la Ley de IA que entró en vigor en 2024. Se extenderá el periodo de gracia para las normas que rigen los sistemas de «alto riesgo», es decir, aquellos que afectan a la salud, la seguridad o los derechos fundamentales. Así, se retrasa su aplicación hasta que se confirme que existen los estándares y herramientas de soporte necesarios para las empresas.
Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, ha justificado estos cambios argumentando que las startups y pequeñas empresas europeas están siendo frenadas por «capas de reglas rígidas». La intención es minimizar la burocracia para fomentar la innovación, intentando solucionar la falta de competidores europeos frente a gigantes estadounidenses y chinos como OpenAI, Google o DeepSeek. Sin embargo, no dudes de que esta propuesta va a desatar turbulencias en el ámbito político europeo.
