Intel atraviesa una etapa decisiva en su historia. Exmiembros de su directorio han planteado una propuesta que busca cambiar radicalmente el rumbo de la compañía.
La idea es que Intel se privatice y se divida en dos unidades independientes, una dedicada al diseño de chips y otra enfocada en la fabricación de chips o “foundry”.
La actual estructura de Intel no le permite competir con rivales como TSMC o Samsung. Según los impulsores de la propuesta, convertir a la empresa en privada liberaría a la compañía de las exigencias inmediatas de los mercados bursátiles, permitiéndole enfocarse en estrategias a largo plazo y en el fortalecimiento de la innovación.
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Además, la separación entre diseño y manufactura otorgaría a cada unidad objetivos más definidos. La división de fundición podría operar de manera independiente y ofrecer sus servicios a terceros, mientras que la división de diseño tendría mayor libertad para enfocarse en productos y arquitecturas que enfrenten a la competencia.
Esta decisión también tendría sus retos. Privatizar Intel requeriría un financiamiento colosal y una compleja reorganización interna de la compañía. La separación de operaciones podría generar costos elevados y conflictos en la transición, además de un riesgo de que la compañía pierda competitividad frente a su competencia durante todo ese proceso.
La idea de transformar a Intel en una empresa privada y dividirla en dos unidades plantea un futuro lleno de posibilidades y también de riesgos. De momento, esta es una propuesta de exmiembros del directorio, pero Intel no ha dado señales de que esto vaya a ocurrir. Os mantendremos informados.
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