Intel quiere fabricar procesadores cuánticos y, además, ofrecer el software para programarlos. Para lograrlo, ha firmado un acuerdo definitivo para adquirir Classiq, una empresa de software cuántico con sede en Tel Aviv. Así lo ha anunciado Intel este 26 de octubre. Eso sí, la compañía no ha revelado el importe de la operación.
El objetivo es combinar la plataforma de Classiq con los qubits de espín de silicio que fabrica Intel. Un qubit es la unidad básica de información de un ordenador cuántico. El espín, por su parte, es una propiedad cuántica de los electrones. Con esta unión, Intel busca crear una plataforma cuántica completa, desde el chip hasta las herramientas de desarrollo. De este modo, sumaría procesadores cuánticos (QPU) a su catálogo de CPU, GPU y chips a medida.
La plataforma de Classiq combina agentes de IA, un lenguaje de alto nivel para modelar programas cuánticos y automatización del diseño. Dicho de otro modo, facilita la creación de software cuántico sin trabajar al nivel más bajo del hardware. Según Intel, ya la usan decenas de empresas en todo el mundo. También permite comparar distintos equipos cuánticos y optimizar la relación entre coste y rendimiento. Además, el código se puede ejecutar en varias plataformas cuánticas.
Por su parte, Intel recuerda que invierte en computación cuántica desde 2015. La compañía asegura ser la única capaz de producir a escala chips de qubits y la electrónica criogénica que los controla.
Para ello, utiliza los mismos procesos de fabricación que emplea con sus semiconductores convencionales. En la práctica, Intel pone el hardware y Classiq las herramientas para sacarle partido.
Uno de los puntos que destaca Intel es que Classiq mantendrá sus integraciones con plataformas de otros fabricantes. La idea es conservar un software independiente del hardware y del tipo de tecnología cuántica. Con ello, Intel quiere preservar un ecosistema abierto, en lugar de limitar la plataforma a sus propios chips.
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La operación está sujeta a las aprobaciones regulatorias habituales. Según la compañía, el cierre se espera para la primera mitad de 2027. Hasta entonces, Intel y Classiq seguirán funcionando como empresas independientes.
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