Cuando te compras un PC o lo actualizas, es muy común prestar atención a los gigabytes de memoria que tiene, pero no siempre se entiende qué tipo de memoria estamos evaluando. Dos de las más relevantes son la RAM (memoria de acceso aleatorio) y la VRAM (memoria de acceso aleatorio para video). Aunque ambas se llaman «memoria» y son esenciales para el rendimiento de un ordenador, no son lo mismo, no se usan para las mismas tareas y no son intercambiables.
A lo largo de este artículo vamos a explicarte cuáles son sus diferencias, cómo funcionan, en qué situaciones necesitas más cantidad de una u otra y por qué no deberías confundirlas nunca.
Índice de contenidos
La RAM (Random Access Memory) es la memoria principal del sistema. Es un tipo de memoria volátil, lo que significa que pierde toda la información cuando se apaga el ordenador. Su función es permitir el acceso rápido a los datos que la CPU necesita ejecutar en ese momento. Cuanta más RAM tenga tu ordenador, más tareas podrá manejar al mismo tiempo sin ralentizarse.
Por ejemplo, si estás usando varias pestañas del navegador, tienes un editor de texto abierto, una hoja de cálculo y estás escuchando música, toda esa información está almacenada en la RAM mientras estás trabajando. Si la RAM se llena, el sistema comienza a usar el disco duro (mucho más lento) para suplir esa carencia, lo que genera una caída en el rendimiento.
En resumen, la RAM es clave para el rendimiento general del sistema operativo y las aplicaciones.
La VRAM (Video RAM) es una memoria especializada que utiliza la tarjeta gráfica (GPU) para almacenar información visual. Es donde se cargan las texturas, modelos 3D, sombreadores, resoluciones, buffers y todo lo que necesita la GPU para renderizar gráficos en pantalla. La VRAM también es volátil, pero está integrada dentro o junto a la tarjeta gráfica y no la gestiona la CPU, sino la propia GPU.
Si juegas a videojuegos, editas vídeo en alta resolución o trabajas con modelado 3D, la VRAM es esencial. Una tarjeta con poca VRAM puede provocar caídas de FPS, errores gráficos o incluso que el juego no cargue ciertas texturas.
Por ejemplo, jugar en 1080p puede requerir entre 6 y 8 GB de VRAM con juegos actuales, mientras que para 1440p los 8 GB o 12 GB son innegociables, y en 4K deberíamos de tener un modelo de 16 GB o más. Básicamente, cuanto mayor es la resolución y más complejas son las texturas o efectos visuales, más VRAM se necesita.
Un error habitual entre usuarios poco expertos es pensar que, si tienes mucha RAM, no necesitas tanta VRAM, o que una puede compensar a la otra. Esto no es cierto. Ambas son componentes distintos con funciones específicas y no se pueden intercambiar.
Aunque algunos portátiles sin gráfica dedicada usan «memoria compartida» (es decir, el chip gráfico integrado en el procesador utiliza parte de la RAM del sistema como VRAM), esto es solo una solución temporal que nunca iguala el rendimiento de una VRAM dedicada.
Además, cuando una GPU integrada consume RAM como VRAM, se reduce la memoria disponible para el sistema operativo y las aplicaciones, lo que puede afectar negativamente al rendimiento general.
Aunque no es una ciencia exacta, vamos a hacer una pequeña clasificación de cuánta memoria RAM necesitas dependiendo del uso que le vayas a dar al dispositivo.
Al igual que en el caso anterior, a continuación te hablamos de la VRAM mínima que debes tener hoy en día en tu GPU:
Es importante señalar que la cantidad de VRAM no lo es todo. La arquitectura de la GPU, la velocidad de la memoria y el ancho de banda también influyen en el rendimiento.
Sí. Si una tarjeta gráfica se queda sin VRAM suficiente, la GPU tiene que intercambiar constantemente datos con la RAM o el almacenamiento del sistema, lo que provoca latencias elevadas y caídas notables de rendimiento. Este es uno de los cuellos de botella más comunes en configuraciones desequilibradas.
Por eso, cuando eliges una GPU, no solo debes mirar los teraflops o los núcleos CUDA. Asegúrate de que tiene suficiente VRAM para el tipo de uso que piensas darle.
Aunque son independientes, RAM y VRAM trabajan de forma conjunta en muchas tareas. Por ejemplo, al abrir un videojuego:
Una limitación en cualquiera de las dos puede afectar al conjunto, pero su funcionamiento sigue siendo distinto y no se solapan.
Tanto la RAM como la VRAM son fundamentales para el rendimiento de un ordenador moderno, pero su papel no es intercambiable. Saber diferenciar cuál necesitas mejorar te puede ahorrar dinero y evitar decepciones.
Si vas a actualizar tu PC o comprar uno nuevo, evalúa qué tipo de tareas vas a realizar con más frecuencia. Si vas a jugar, crear contenido gráfico o trabajar con IA, asegúrate de tener una GPU con la VRAM adecuada. Si, en cambio, haces multitarea, programas o trabajas con bases de datos, prioriza una buena cantidad de RAM.
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Conocer la diferencia entre RAM y VRAM es un paso básico para sacar el máximo provecho a tu sistema.
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