Microsoft ha empezado a perfilar con más claridad el nuevo rumbo de Xbox tras el relevo en su cúpula. En un memorando conjunto firmado por la nueva CEO de Xbox, Asha Sharma, y Matt Booty, la compañía reconoce de forma extrañamente directa que “los jugadores están frustrados” y que la plataforma arrastra problemas en funciones, presencia en PC, precios y experiencias básicas como búsqueda, descubrimiento, social y personalización.
El tono del texto es llamativo porque combina autocrítica interna con una declaración estratégica bastante ambiciosa. Sharma y Booty sostienen que “el modelo que nos trajo hasta aquí no será el que nos lleve hacia adelante” y plantean una “vuelta de Xbox” construida sobre cuatro prioridades: hardware, contenido, experiencia y servicios. El nuevo faro de la división será además el número de jugadores activos diarios, una métrica que desplaza el foco desde la consola tradicional hacia una visión mucho más transversal.
El memorando deja varias ideas clave. La primera es que la consola sigue siendo la base, pero no el único centro del negocio: cloud, PC, móvil y dispositivos baratos pasan a formar parte de la ecuación. La segunda es que Microsoft quiere una Xbox “asequible, personal y abierta”, con precios más flexibles, más adaptación al usuario y una plataforma que sirva tanto a grandes estudios como a creadores individuales. La tercera, quizá la más delicada, es que la compañía revisará su enfoque sobre exclusividad, ventanas de lanzamiento e inteligencia artificial.
También hay una intención clara de reconstruir la marca más allá del nombre corporativo. “Microsoft Gaming describe nuestra estructura, pero no nuestra ambición”, dicen Sharma y Booty antes de rematar con un «We are Xbox» (Somos Xbox) que funciona como lema y como intento de recentrar la identidad de la división. El texto insiste además en que la compañía sigue siendo un challenger y que lo que viene exigirá “un nivel de autocrítica que debería resultar incómodo”.
Todo esto llega en un momento en el que Xbox intenta equilibrar su negocio entre hardware, Game Pass, cloud y publicación multiplataforma, con una comunidad que lleva tiempo pidiendo más claridad. El memo no resuelve esas dudas, pero sí confirma algo importante: Microsoft asume que necesita cambiar cosas de fondo y que ya no basta con gestionar la inercia de la generación actual.
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Queda por ver cuánto de esta hoja de ruta se traduce en decisiones concretas. Ahora bien, está claro que Xbox quiere volver a definirse como plataforma global, no solo como consola. Y para lograrlo, primero ha tenido que admitir que había motivos para el descontento. Seguiremos de cerca la evolución.
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