Durante los últimos días he podido disfrutar de lo que, a mi parecer, es una proeza del diseño industrial: el Samsung Galaxy Z Fold7. Este dispositivo, como cualquier otro, tiene sus luces y sus sombras. No obstante, este año la evolución es notable en múltiples aspectos. Ahora bien, si por algo destaca, es por su ligereza y delgadez. Eso le permite hacerse pasar por un «móvil normal», escondiendo con discreción su función estrella: convertirse en una tablet de pequeño formato.
Entonces, ¿merece la pena el Z Fold7? No vayamos tan rápido, porque, como te iré mencionando, no todo es tan bueno, ni práctico, ni asequible. Te voy a explicar cuáles han sido mis impresiones, qué resultados me ha dado este dispositivo y, sobre todo, cuál es la ventaja real de tener una pantalla de 8 pulgadas escondida en el cuerpo de un smartphone convencional.
Por supuesto, agradecemos a Samsung el que nos haya proporcionado esta unidad de prueba para poder redactar este análisis.
El Z Fold7 viene en una caja más grande de lo habitual. Eso sucede debido a que el dispositivo se presenta por primera vez abierto.
Dentro encontramos los siguientes elementos:
Hay que mencionar que el dispositivo viene con un protector de pantalla preinstalado, pero únicamente en el panel interno.
Samsung ha hecho un trabajazo en materia de diseño. Este dispositivo no solo permite disfrutar de una generosa pantalla de 8 pulgadas, sino que además es ligero y muy delgado. De hecho, tengo que dejar algo claro: cuando está cerrado, es prácticamente un móvil normal.
Quizá estás pensando que todo esto, en vez de ser una ventaja, es algo que perjudica la solidez del conjunto. Pues tengo que decirte que no es el caso. El dispositivo se percibe muy robusto. Así que se puede abrir y cerrar tantas veces como se desee sin tener la sensación de que algo se va a romper. Por otro lado, cuando el dispositivo está cerrado, es casi imposible que se abra sin querer. El imán que une ambas partes hace su trabajo correctamente.
Lo único que rompe la estética minimalista del Z Fold7 es el módulo de cámara. Sin embargo, es algo que hay que pasar por alto. No hay forma de introducir los sensores sin que sobresalgan debido a la delgadez del dispositivo. De todos modos, tienes que saber que, tanto abierto como cerrado, los módulos hacen que el móvil baile encima de una superficie plana. Quizá esto se puede paliar un poco con una funda, aunque yo lo he llevado todo el tiempo sin protección.
Con este diseño, Samsung también ha aprovechado para incluir un doble altavoz para audio en estéreo. También cuenta con sensor de huellas lateral. He echado de menos que esté integrado en la pantalla, pero entiendo que en este dispositivo es complejo al contar con dos paneles. El reconocimiento facial 2D es correcto.
Sin duda, este es uno de los puntos fuertes de este móvil. Samsung ha sabido equilibrar la pantalla de 8 pulgadas con la experiencia de un teléfono convencional. Hasta su peso es similar al de cualquier gama alta actual: se queda en 215 gramos. ¡Bien hecho, Samsung!
Última actualización el 2026-06-03
Samsung suele hacer un buen trabajo con las pantallas de sus dispositivos, incluso en la gama media. En este caso, contamos con un panel interior de 8 pulgadas con tecnología Dynamic AMOLED y 120 Hz de tasa de refresco. En el caso del panel exterior, contamos con 6,5 pulgadas con la misma tecnología. El brillo máximo ronda los 2500 nits en ambos casos, según Dxomark.
La calidad de las dos pantallas es excepcional. Hasta con la incidencia directa del sol se pueden ver a la perfección. La única pega sigue siendo que, en el caso del panel interior, aún tenemos la marca del pliegue. Es cierto que uno se acostumbra rápido y al final ni se percibe.
De todos modos, el surco es mucho más sutil que en anteriores. Eso quiere decir que Samsung sigue mejorando este aspecto, pero sigue pendiente su eliminación definitiva. Por cierto, desde los ajustes es posible cambiar el modo de visualización y el balance de blancos. Estos ajustes se aplican a ambos paneles, pero como son prácticamente idénticos, el efecto es el mismo.
El Samsung Galaxy Fold7 viene con el Snapdragon 8 Elite para Galaxy. La unidad que he probado es la que viene con 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento. Aquí hay que mencionar dos cosas: este es un móvil con un precio oficial que supera los 2000 euros y pensado, sobre todo, para la productividad.
Teniendo en cuenta estos detalles, tengo que confirmar que el chip de este Z Fold7 va sobrado para cualquier cosa que quieras hacer. Si lo usas en tu día a día, para navegar, editar documentos o con el modo de escritorio DeX, no vas a tener problemas de rendimiento. Y si lo que quieres es echar una partida de vez en cuando, tampoco.
Lo del precio te lo comentaba porque no entiendo cómo existe una versión de 256 GB. Aquí Samsung se debería haber estirado y partir desde los 512 GB.
Otro problema que le veo es que, al tratarse de un móvil tan fino, la disipación del calor no es buena. Incluso subiendo unas fotos a la nube con conexión 5G, se calentó bastante. No me quiero imaginar en una partida larga de un juego existente.
Finalmente, llego al tema de la autonomía. Este punto es otro de esos que se ven penalizados por el diseño. Con sus 4400 mAh, este móvil ronda las 4 horas de pantalla. De igual modo, hay que recordar que la pantalla interna es más grande y consume más. Por eso, cuanto más se usa, peor es la duración de la batería.
La marca coreana también se ha puesto las pilas en el apartado fotográfico. En el Samsung Z Fold7 contamos con los siguientes sensores:
El sensor principal funciona bien en prácticamente cualquier escenario. Además, al disparar en el modo 200 MP logra mayor nitidez, algo ideal para paisajes. Los colores tienden a ser vivos, pero en términos generales se mantiene un buen balance de blancos y una saturación correcta. En el modo nocturno es donde es más fácil verle las costuras a este sensor. No obstante, en general, hay poco que reprocharle. Adicionalmente, es necesario mencionar que el modo retrato funciona muy bien. Queda dicho.
Más discretos son el resto de sensores. Tanto el gran angular como el teleobjetivo, con buenas condiciones de luz, tienen un buen rendimiento. Eso sí, cuando cae la noche su calidad se resiente. En cuanto a colorimetría, todos los sensores son coherentes. Si hablamos de las cámaras frontales, su rendimiento es correcto. No olvides que, al tratarse de un plegable, siempre puedes usar el sensor principal cómodamente.
Finalmente, hablo brevemente del vídeo. Los resultados tienen un nivel alto, con un HDR aplicado atinadamente. La estabilización también hace un buen trabajo. Las transiciones entre los diferentes sensores son suaves y, con la cámara principal, se puede grabar hasta 8K a 30 FPS. El modo más lógico es 4K a 60 FPS.
En términos generales, este no es un móvil que proporcione una experiencia fotográfica de primer nivel. No creo que sea la intención de Samsung tampoco. Tiene un conjunto de cámaras que se defiende y del que se disfruta cuando las condiciones son favorables. Pero su principal aliciente sigue siendo ser un plegable.
Android 16, OneUI 8.0. Todo correcto por aquí. Tras la configuración, uno se da cuenta de que el Galaxy Z Fold7 viene con un montón de aplicaciones preinstaladas. Es algo que me molesta especialmente y que, bajo mi punto de vista, tiene fácil solución: permitir que el usuario decida si quiere esas apps durante la configuración. Sí, considero las apps de Microsoft, Facebook y otras tantas de Samsung bloatware puro y duro. Algo que no debería ser la norma en un móvil de más de 2000 euros.
El Fold7 cuenta con un montón de añadidos de software para aprovechar su pantalla de 8 pulgadas. Son muchos y no voy a hablar de todos, pero te pongo un par de ejemplos. En la imagen superior puedes ver cómo el dispositivo se convierte en un pequeño portátil cuando se deja a medio doblar. Hasta aparece un cursor.
Asimismo, cuando se usa el panel grande, siempre hay un dock a disposición del usuario. Este permite arrastrar aplicaciones para activar la pantalla dividida. Se pueden colocar hasta tres aplicaciones, más otras tantas en el modo flotante.
En cuanto a IA, no hay nada exclusivo o nuevo aquí. El paquete que trae es el del resto de los móviles de gama alta de la marca. Contamos con Galaxy AI que incluye, entre otras cosas, un asistente de escritura en el teclado, generación de fondos de pantalla, traducción en vivo, edición inteligente de imágenes y mucho más. También tiene los añadidos de Google, como Circle to Search o Gemini Live.
El Samsung Galaxy Z Fold7 es un dispositivo muy recomendable, siempre y cuando sepas qué estás comprando. Este dispositivo es un teléfono plegable y, como tal, ese es su principal atractivo. Creo que es para ti si 1) estás dispuesto a gastarte lo que cuesta, 2) tienes la convicción de que vas a aprovechar su panel interior y 3) estás dispuesto a sacrificar algunas cosas.
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Insisto en que su diseño es espectacular, pero su autonomía y su conjunto de cámaras son mejorables, especialmente teniendo en cuenta su precio. Hay que valorar si esos puntos pesan tanto como para descartar un dispositivo capaz de actuar como teléfono, tablet y ordenador (modo DeX). Esa respuesta solo la tienes tú.
| VENTAJAS | INCONVENIENTES |
| El diseño no solo enamora, sino que es una genialidad de Samsung. | Debido a su diseño, se calienta con facilidad. |
| El móvil es muy cómodo porque es ligero y fino. | La autonomía es un inconveniente para usos intensivos. |
| Sus dos paneles son magníficos, así como el audio estéreo. | El pliegue sigue ahí. Más discreto que nunca, pero mermando la experiencia |
| La cámara principal se ha puesto a la altura de la gama alta premium. |
Por nuestra parte, le otorgamos la medalla de oro.
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