La Communications Workers of America ha querido adelantarse a una nueva ronda de recortes en Xbox con un mensaje claro. El sindicato asegura que está preparado para responder si Microsoft ejecuta los despidos que distintas informaciones dan ya casi por inminentes. La advertencia llega en un momento especialmente delicado para la división de videojuegos, que sigue arrastrando incertidumbre interna tras la compra de Activision Blizzard King y después de varios ajustes de plantilla en los últimos años.
Durante una rueda de prensa virtual celebrada el 29 de junio, representantes del sindicato y trabajadores de Xbox afiliados a distintas organizaciones dentro de Microsoft insistieron en una idea común. Los empleados no quieren ser tratados como material desechable. La intervención reunió testimonios de personal de Blizzard, Activision y ZeniMax Online, entre otros equipos, y sirvió para reforzar la presión pública sobre la compañía justo antes de que pueda producirse otra reestructuración.
El fondo del conflicto no es solo el temor a los despidos. La CWA reprocha a Microsoft la distancia entre su discurso y sus actos. Cuando la empresa cerró la compra de Activision Blizzard King, uno de los compromisos que facilitó la operación fue precisamente un marco de neutralidad sindical. Ese acuerdo debía permitir la organización de los trabajadores sin interferencias por parte de la dirección. Desde entonces, miles de empleados se han sindicalizado, pero eso no ha impedido nuevos cierres y recortes.
Las demandas que plantea el sindicato no pasan por blindar todos los puestos a cualquier precio. Lo que piden son protecciones concretas y más previsibles si finalmente hay despidos. Entre ellas aparecen avisos con antelación, congelación de nuevas contrataciones externas para facilitar recolocaciones internas y mejores indemnizaciones para quienes acaben afectados. La idea es que Microsoft tenga que demostrar que ha agotado otras alternativas antes de recortar miles de puestos de golpe.
Varios trabajadores también apuntaron a un problema de negociación. Según los testimonios compartidos, Microsoft estaría dedicando menos tiempo al diálogo sindical que en fases anteriores. Eso refuerza la sensación de bloqueo en un momento en el que la compañía sigue reajustando prioridades dentro de Xbox, mientras intenta equilibrar desarrollo de juegos, costes crecientes y una estrategia de suscripción que también ha empezado a generar dudas en el sector.
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Por ahora no hay un anuncio oficial de despidos masivos, pero la reacción del CWA deja claro que el clima interno se ha endurecido. El sindicato quiere evitar que estos recortes se presenten como un simple “reinicio” estratégico y sostiene que, en realidad, responden a fallos de liderazgo. En otras palabras, la disputa ya no gira solo alrededor del empleo. También se ha convertido en una batalla sobre cómo Microsoft quiere gestionar el futuro de Xbox y qué coste humano está dispuesta a asumir para hacerlo.
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