Si buscas un ratón para gaming ocasional y el día a día, económico, cómo y sencillo, el Sharkoon Fireglider One es una buena propuesta en calidad/precio, muy adaptable a distintos agarres y de solo 50 g de peso.
Equipa el sensor óptico PixArt PAW 3311 de 12.000 DPI, conectividad inalámbrica en 2,4 GHz y USB, además de batería con duración máxima de 100 horas según la marca. Veamos qué tal se comporta en nuestras manos.
El Sharkoon Fireglider One se presenta en una caja de cartón flexible típica con una skin minimalista mostrando información básica del producto, y un molde de cartón interno para proteger el producto en la medida de lo posible.
El contenido es el siguiente:
Como propuesta gamer económica, este Sharkoon Fireglider One sería una compra casi automática si no fuese porque también tenemos la reciente llegada del Sharkoon SKILLER SGM70W, con un sensor de gama alta y un precio a veces incluso inferior a éste, y son propuestas casi equivalentes.
Dicho esto, centrémonos en lo que tenemos entre manos, con un diseño simétrico, pero botones laterales solamente en el lado izquierdo para diestros, pensado para adaptarse a cualquier tipo de agarre.
Está fabricado íntegramente en plástico ABS microtexturizado y en color blanco mate, proporcionando un buen agarre, aunque la suciedad se notará con relativa facilidad. Tan solo pesa 50 g, un buen logro para su tamaño, presencia de batería y no tener chasis agujereado.
En comparación con el anteriormente mencionado, este modelo es un poco más largo, ancho y alto, es decir, se adapta mejor a manos más amplias en caso de utilizar el agarre tipo palma. Sin embargo, mantiene medidas suficientemente compactas para usar este agarre con manos pequeñas.
La altura es un aliado para que el agarre preferido por nuestra parte sea el de claw grip, el que normalmente usaremos en juegos tipo shooter por ser más versátil a nivel de velocidad. Los para este tipo de agarre.
Si usamos fingertip grip también lo encontramos cómodos con una mano de tamaño medio/grande, ya que la caída en la zona trasera es agresiva y con menor recorrido que toda la zona delantera, facilitando despegar la palma de la mano del ratón.
La zona frontal es agresiva al tener los bordes de los botones afilados y zona inferior en donde se encuentra el puerto USB-C cortada hacia dentro.
Dichos botones principales tienen superficie cóncava y están separados del resto del chasis para añadir ligereza y velocidad.
No tenemos gap con los interruptores Huano de 20M de clics equipados, pero si una sensación táctil en el clic y cierta flexibilidad en los botones al ser tan largo, que posiblemente con el tiempo generen algún gap o aún mayor tambaleo. El clic es sonoro, de baja fuerza de actuación y de recorrido medio/alto, con un desempeño no tan limpio como en el SGM70W.
Genera un buen comportamiento, gira rápido, con salto poco definido y rodadura silenciosa. Al contrario que pasa con los botones principales, nos gusta un poco más que el modelo SGM70W.
Pasamos a las zonas laterales, con superficie curvada hacia dentro y concavidad para adaptarse mejor al agarre, ubicando los botones de navegación perfectamente para cualquiera agarre.
Estos son alargados, gruesos y no muy salidos respecto al cuerpo principal, con separación bien diferenciada y superficie pulida suave. Tienen un clic de sensación táctil de corto recorrido y sonido prácticamente igual al de los botones principales.
La zona trasera integra el logotipo de la marca, pero sin iluminación para aligerar el peso sin añadidos innecesarios.
Volteamos el Sharkoon Fireglider One para ver una zona inferior negra, con deslizadores de PTFE de color blanco, delgados y ubicados en el extremo frontal y trasero del ratón, además de otro adicional rodeando el sensor.
A ambos lados del sensor tenemos los botones de encendido y DPI, mientras que en la parte trasera hay una compuerta para almacenar el dongle inalámbrico.
Sharkoon Fireglider One equipa un sensor óptico PixArt PAW 3311, versión de gama media con resolución máxima de 12.000 DPI, soportando una velocidad de 300 IPS y aceleración de 35G, suficiente para cualquier usuario por rápido que se desplace su mano. La distancia lift-off es fija a 2 mm.
En este caso cuenta con 6 saltos DPI predefinidos de 400, 800, 1.600, 3.200, 6.400 y 12.000 DPI, seleccionables con el botón DPI inferior, e indicados mediante el LED frente a la rueda. Al no tener software de control, son fijos.
Ste ratón tiene conectividad inalámbrica de 2,4 GHz a 1000 Hz como máximo y cableada mediante USB-C 2.0 con carga para la batería de 300 mAh integrada. No soporta Bluetooth ni tampoco ajuste de polling rate.
Su autonomía está cifrada en 100 horas como máximo, una duración difícil de cuantificar al no tener una aplicación que monitorice el porcentaje. Os podemos decir que lo hemos usado durante una semana con un portátil para nuestras review y sigue sin visitar el enchufe.
A modo de referencia, llevaremos a cabo algunas pruebas de comportamiento con el software Mouse Test, cuyos resultados serán puramente orientativos.
En estas pruebas no hemos podido registrar la suavidad, con el resto de parámetros nominales, entregando los 1000 Hz debidamente en modo inalámbrico. La precisión según la aplicación es inferior al 95%, lo que puede deberse a la presencia de aceleración.
En las pruebas de uso hemos obtenido una experiencia correcta, no hay movimientos extraños durante la creación de las esperamos a distintos DPI, tampoco asistencia a líneas rectas ni saltos.
Terminamos el análisis de esta propuesta para la gama media, en donde ha cumplido las expectativas al menos a nivel de diseño y desempeño para tareas diarias y gaming ocasional, pero con ciertas taras.
Empezamos por lo bueno; su diseño, muy adaptable a cualquier tipo de agarre, con peso ligero y gran velocidad en el desplazamiento. Sus dimensiones lo hacen cómodo para manos pequeñas y amplias, sobre todo en claw y palm grip. Además es blanco y llamativo.
Tiene conectividad inalámbrica estable y a 1000 Hz reales, con baja latencia para juegos donde se requiera rápida respuesta y precisión. Además, la autonomía es muy buena según hemos podido comprobar, y la carga es relativamente veloz.
Tenemos un sensor con gran resolución y sin falos en el tracking o desplazamiento, con lift-off perfectamente calibrado y cuenta con 6 saltos DPI fijos lo suficientemente adaptables a cualquier usuario.
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En el lado menos positivo tenemos la aceleración del sensor, aumentan al seleccionar altos DPI, lo que juega en contra de la precisión para situar la mirilla en un punto fijo con independencia de la velocidad de maniobra.
Los botones principales no son los mejores para gaming, cómodos para uso diario, pero su sensación táctil y desplazamiento del frontal debido a ser bastante largos hacen que seguramente en el futuro generen gap con los interruptores.
Eso sí, la rueda y los botones laterales nos han gustado, como también la inclusión de un juego de PTFE adicional.
Sharkoon Fireglider One está disponible por un precio de 42€ aproximadamente, cifra igual a la del Sharkoon SKILLER SGM70W, que es un modelo superior en todos los sentidos, por lo que digamos “tiene el rival en casa”.
Por tamaño para manos grandes quizás sea mejor este modelo Fireglider, pero si buscamos precisión en juegos y un sensor sin aceleración, escogeremos automáticamente el SKILLER SGM70W.
| VENTAJAS | INCONVENIENTES |
| DISEÑO ADAPTABLE A CUALQUIER AGARRE Y MANO | ACELERACIÓN EN EL SENSOR |
| LIGERO Y CON DESLIZAMIENTO VELOZ | DESEMPEÑO DE BOTONES PRINCIPALES MEJORABLE |
| CONECTIVIDAD INALÁMBRICA Y POR USB | NO TIENE SOFTWARE DE PERSONALIZACIÓN |
| BUENOS BOTONES LATERALES Y RUEDA | MISMO PRECIO QUE EL SKILLER SGM70W QUE ES SUPERIOR |
| AMPLIA AUTONOMÍA | |
| 1000 HZ EFECTIVOS Y 6 SALTOS DPI |
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