La huelga que amenaza a Samsung todavía no ha empezado, pero sus efectos ya se están dejando notar. El mercado de memoria ha reaccionado antes incluso del paro y los precios de varios productos han empezado a subir con fuerza tras el colapso de las negociaciones entre la dirección y el sindicato. El movimiento más llamativo se está viendo en Shenzhen Huaqiangbei, uno de los mayores mercados electrónicos del mundo, donde algunos módulos DDR4 ya se habrían encarecido cerca de un 20 % en solo una semana.
Según varias publicaciones asiáticas, el precio de un módulo DDR4 de 8 GB ha avanzado hasta esa zona del 20 %, una referencia que también encaja con los datos del China Flash Market. Allí, la cotización de ese mismo tipo de memoria se sitúa ya en torno a 18 dólares. Además, no es la única señal de tensión. Los módulos DDR5 RDIMM de 64 GB también habrían subido con fuerza en términos mensuales, mientras que los precios de NAND flash han dejado de caer en productos que hasta ahora seguían perdiendo valor.
Hay que recordar que la compañía ocupa una posición central dentro del mercado global de memoria, así que cualquier amenaza seria sobre su producción altera de inmediato las expectativas de disponibilidad. En este caso, la situación se ha complicado después de una larga ronda de conversaciones que terminó sin acuerdo. El sindicato mantiene la presión y ya habría decenas de miles de trabajadores dispuestos a participar en un paro de 18 días que arrancaría el 21 de mayo y se prolongaría hasta el 7 de junio.
El conflicto laboral no solo preocupa por su duración. También inquieta por el tiempo que Samsung necesitaría para recuperar el ritmo una vez finalizado el paro. Algunas estimaciones apuntan a un periodo de recuperación de hasta 36 días tras una huelga completa, con pérdidas operativas muy elevadas para la firma. Aunque esas previsiones puedan variar, el mercado está reaccionando como suele hacerlo ante el riesgo de escasez: comprando antes, reteniendo inventario y empujando al alza el precio spot.
Eso puede tener un efecto en cadena sobre fabricantes, integradores y distribuidores. Cuando la memoria sube de precio, la presión termina llegando al resto del hardware. Puede afectar a servidores, ordenadores montados, portátiles y, en general, a cualquier producto donde la RAM siga siendo una parte importante del coste final. La DDR4, además, mantiene mucha presencia en equipos que siguen en circulación, así que su encarecimiento tiene impacto real incluso en segmentos que ya no representan la vanguardia del mercado.
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Por ahora, la que está por ver es si Samsung y el sindicato lograrán reconducir la negociación antes de la fecha límite. Lo que sí sabemos es que el mercado no está esperando. Los precios se están moviendo desde antes del paro y eso confirma hasta qué punto la memoria sigue siendo una industria muy sensible a cualquier disrupción en uno de sus actores principales.
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