El mercado de los portátiles ha vivido una auténtica revolución con la llegada de la arquitectura ARM a Windows. Durante mucho tiempo, hablar de un PC con Windows era dar por sentado que contenía un procesador Intel o AMD en sus entrañas. Sin embargo, el panorama tecnológico ha dado un vuelco de 180 grados. La entrada de Qualcomm con sus procesadores Snapdragon X Elite y sus sucesores no solo ha traído aire fresco, sino que ha obligado a los gigantes de siempre a replantearse cómo fabrican sus chips.
Pero, ¿realmente merece la pena dar el salto a ARM? Para responder a esto hace falta tener presente las ventajas y desventajas que ofrece esta arquitectura. Por esa razón, a continuación voy a intentar sacaros de dudas sobre las principales preguntas relacionadas con los portátiles con procesador Snapdragon.
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Lo primero de todo que tenemos que destacar es que ya no hablamos de prototipos. Los portátiles con procesador Snapdragon actuales ofrecen un rendimiento por vatio que, hasta hace muy poco, parecía realmente lejano en el ecosistema Windows. La clave de todo esto reside en la arquitectura Oryon, diseñada específicamente para plantar cara a lo que Apple ha logrado con sus chips de la serie M.
Aclarado esto, la gran pregunta que se hacen muchos usuarios es si estos equipos son capaces de mover las aplicaciones del día a día sin tirones. La respuesta corta es un sí rotundo. En tareas de ofimática, navegación web con decenas de pestañas abiertas y consumo de contenido multimedia, los chips de Qualcomm vuelan. No obstante, donde realmente brillan es en la gestión del calor. Al ser procesadores mucho más eficientes, la mayoría de estos equipos pueden prescindir de ventiladores o usarlos de manera muy reducida, lo que se traduce en un silencio absoluto mientras trabajamos.
Por otro lado, hay que recordar que estos procesadores fueron los primeros en cumplir con creces los requisitos de Microsoft para los Copilot+ PC. Esto significa que cuentan con una NPU (Unidad de Procesamiento Neuronal) dedicada que es capaz de gestionar tareas de inteligencia artificial de forma local, sin depender de la nube. Desde la traducción en tiempo real hasta la mejora de imagen en videollamadas o la generación de contenido, todo se hace de forma instantánea y consumiendo una fracción de la energía que necesitaría una GPU tradicional.
Si hay un motivo por el cual los portátiles con procesador Snapdragon están ganando terreno en las universidades y oficinas, es por su batería. No es ninguna sorpresa que la autonomía haya sido siempre la gran asignatura pendiente de Windows. Con los procesadores de Snapdragon, hemos pasado de buscar un enchufe a media tarde a poder olvidarnos del cargador durante todo el día.
Estamos hablando de equipos que, en condiciones de uso real, superan fácilmente las 20 horas de uso. Esto cambia por completo la forma en que interactuamos con nuestro ordenador. Antes tenía que optimizar bien la batería si íbamos a pasar todo el día fuera. Sin embargo, la eficiencia de estos procesadores provoca que podamos hacer uno uso mucho más normal sin preocuparnos de tener que encontrar un enchufe. Sin duda alguna, es uno de los puntos más fuertes que ofrecen estos portátiles.
Sin embargo, no todo es perfecto con los procesadores ARM. El mayor problema que encontramos con esta arquitectura es la compatibilidad con ciertas aplicaciones. Para solucionar esto, Microsoft ha trabajado en Prsim, un emulador de aplicaciones x64. Y aunque consigue hacerlos funcionar, debemos ser conscientes que tienen una pérdida de rendimiento con respecto a las versiones nativas.
Lo que si es cierto es que empresas como Adobe o Google llevan tiempo trabajando en adaptar sus aplicaciones de manera nativa a esta arquitectura. Es decir, que aunque es cierto que existirán aplicaciones que no podremos aprovechar como con otros procesadores, lo normal será no encontrar grandes diferencias. Eso sí, siempre y cuando las aplicaciones no cuenten con drivers demasiado antiguos. A priori, deberíamos ser capaces de ejecutar casi todo sin problemas.
Este es, posiblemente, el punto más controvertido de todos. Hay que ser realistas: los portátiles con procesador Snapdragon no están pensados para jugar. Aunque pueden mover títulos populares como League of Legends, Dota 2 o incluso juegos más exigentes gracias a la emulación y a tecnologías de reescalado, no pueden competir con una gráfica dedicada de NVIDIA o AMD.
Dicho esto, la llegada de Windows on ARM ha impulsado que muchas empresas empiecen a optimizar sus motores gráficos. No obstante, si uno de tus requisitos imprescindibles para el portátil que vayas a comprar es poder jugar a los últimos juegos que lleguen al mercado, los portátiles con Snapdragon no serán tu mejor opción. Se trata de dispositivos pensados para productividad, creación de contenido y para aquellos que pasen mucho tiempo fuera de casa.
Se trata de un escenario complicado para Qualcomm, ya que Intel y AMD no se han quedado de brazos cruzados. Con el lanzamiento de las arquitecturas Lunar Lake y las nuevas series de Ryzen, la competencia ha logrado cerrar mucho la brecha de eficiencia. Hoy en día, la decisión de compra depende más que nunca del uso específico que le vayas a dar al equipo.
A día de hoy, los portátiles con procesador Snapdragon suelen situarse en un rango de precio premium o de gama media-alta. No son los equipos más baratos del mercado, pero lo compensan con acabados de primera, pantallas OLED de alta calidad y una delgadez que es difícil de replicar con chips x86 sin sacrificar potencia. Es una inversión orientada a tener una experiencia más premium, similar a la de los MacBook de Apple.
En cambio, como he comentado, tanto AMD como Intel son capaces de ofrecer dispositivos con precios considerablemente más bajos. Es cierto que las alternativas de bajo coste no se acercan, ni por asomo, a la eficiencia de un portátil con procesador ARM. No obstante, es algo importante a valorar antes de lanzarse a por cualquier tipo de portátil.
Llegados a este punto, deberías tener bastante clara tu decisión. Los portátiles con procesador Snapdragon merecen la pena si tu perfil es el de un usuario que valora la movilidad por encima de todo. Si eres periodista, redactor, analista, estudiante o un ejecutivo que vive entre reuniones y aviones, no hay nada mejor en el mercado actual de Windows.
La sensación de abrir el portátil y tenerlo listo para trabajar al segundo, sabiendo que la batería te va a aguantar dos días de trabajo ligero, es algo que una vez que lo pruebas, es difícil de abandonar. Es el mismo efecto que ocurrió con los MacBook de Apple, pero esta vez trasladado al ecosistema de Windows.
Te recomendamos los mejores portátiles del mercado.
Por el contrario, si eres editor de vídeo, arquitecto que depende de renderizado pesado por GPU o un gamer muy entusiasta, todavía te compensa mirar hacia los nuevos modelos de Intel o AMD con gráficas dedicadas. La arquitectura ARM ha ganado la batalla de la movilidad, pero la potencia bruta en tareas pesadas sigue siendo cosa de la arquitectura x86.
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