La fragmentación sigue siendo un gran problema en Android, que Google lleva tiempo buscando reducir. La empresa anuncia nuevas medidas ahora con el despliegue de Android 10 en el mercado. Todos los teléfonos nuevos que se lancen a partir de febrero del año que viene tienen que usar esta nueva versión del sistema operativo de forma obligatoria. Un cambio para reducir dicha fragmentación.
Por tanto, hasta el 31 de enero se pueden lanzar con Android Pie de serie, pero ya en febrero se tiene que usar la nueva versión. Se impulsará de este modo su cuota de mercado lo antes posible.
Google busca de este modo hacer que Android 10 tenga presencia en el mercado lo antes posible. En anteriores años hemos visto como las nuevas versiones crecen con mucha lentitud, haciendo que su cuota de mercado sea reducida. Por eso, una mayor rapidez en este caso puede ayudar a que vaya a tener una mayor presencia lo antes posible.
Además de hacer que versiones antiguas del sistema operativo vayan perdiendo presencia. Es otro aspecto de importancia para la firma, con la que reducir esta gran fragmentación que hay en el mercado, que sigue habiendo.
[irp]Veremos si estas medidas de la empresa funcionan o no en este sentido. Ya que son planes ambiciosos, pero no perfectos, lo que puede hacer que Android 10 no despegue de la manera que muchos esperaban. Por eso, estaremos atentos estos meses a los lanzamientos de teléfonos con la nueva versión del sistema operativo.
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